lunes, 7 de enero de 2008

Yo

 

Esa tarea difícil y perseguida de describirme.

Con la mirada perdida, desenfocada, quizás debido a mi exceso de miopía, veo pasar a la gente a mi alrededor sin más afán que el de despedirse.

 

Despedirse continuamente.

 

Yo ya ni saludo.

 

En un embudo de níquel, Miguel.

En una lágrima de cristal, Aníbal.

Cordeles cerezos, papel,

flores en almíbar.

 

Cama desnuda que ni saluda.

 

Nudo de rosas, Ramón.

Nudo de espinas, Manuel.

Caldo de hierba y limón,

besos de miel.

 

Vereda trivial del lunes continuo,

del lunes eterno.

 

Contigo al infierno, Agustín.

Contigo regreso, Alberto.

Lleno de rosas y carmín.

Camisa que abrocha,

que cierro.

 

Cartel que anuncia soledades, festín.

 

Sombra del viento, Antonio.

Sombra de la vejez, Daniel.

Nudo de rosas, Ramón.

Nudo de espinas, Manuel.

En una lágrima de cristal, Aníbal.

En un embudo de níquel, Miguel.

 

 

Carta del tiempo y yo, que sigo aquí codeándome con mis sueños, que ya no cabemos en mi cuarto. Todos, flotando en el techo, forman una nube que no deja ya ni pasar la luz de la bombilla. Se hace la oscuridad y quiero dormir. Quiero dormir y seguir soñando.

 

 

 

_thomacco

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